Cuento sin Rostro

24 ene 2010
Despierto otra vez. Ojala pudiera seguir durmiendo, y es que he llegado a creer que dormir es sencillamente lo más sublime del día, y eso porque dormir es lo más cercano a estar muerto, y con la garantía de que se puede despertar y seguir viviendo cuando se desee. A veces he querido drogarme para así no despertar jamás, para entrar en un coma inducido (valga la redundancia), o tirarme del techo para provocarme un derrame cerebral… o que se yo, lo que sea para dormir por siempre. Pero no entiendo porque deseo eso… aunque pienso que puede ser por la misma razón por la que me siento como si ya estuviera muerto.

Pero qué más da, además, hoy debería haberme despertado ansioso, ya que se supone que es una fecha especial para mí, pero el tiempo le quita el valor a las cosas. Además, ya casi ni recuerdo porque me es especial. Es simplemente un día más en el fin del mundo. Outside, the sun continues whit his song, while the clouds are hide behind the mountains. La luna aparece en esta mañana, buscando un poco de protagonismo en esta superproducción estelar, aun cuando el viento decidió no participar.

Personajes: Personaje 1; Personaje 2
Cuadro: Habitación con una cama, un sillón para 1 persona, un velador con una lámpara, un teléfono, un reloj digital de luces rojas y una cajetilla de cigarros.
Ambientación: Octavarium (Octavarium - Dream Theater)
Comienza el cuadro con oscuridad total. La música desciende su volumen inicial y aparece el sonido de un teléfono. A medida que dicho sonido aumenta su intensidad las luces poco a poco comienzan a encenderse. Cuando la luz permite dilucidar el cuadro, el Personaje 1 debe tomar el manófono y contestar.
Personaje 1: ¿Halo?
Personaje 2: Halo
Personaje 1: Ah, hola. (Prende la lámpara de velador mientras se sienta calmadamente en la cama) supongo que llamas por lo de…
Personaje 2: Veo que lo recuerdas
Personaje 1: Como podría olvidarlo (Toma un cigarrillo de la cajetilla sobre el velador)
Personaje 2: Y supongo que también recuerdas a qué hora debes estar aquí, ¿No es así?
Personaje 1: Pues claro (Saca un encendedor de dentro del velador y se prende el cigarrillo).
Personaje 2: Entonces estamos ok…
Personaje 1: Pero…
Personaje 2: Pero se puntual.
Personaje 1: Roger That (Aspira el cigarrillo)
Personaje 2: (Espera un momento) Bye (Corta).
Personaje 1: (Mira el manófono) En verdad no confías en mi, ¿Cierto? (Bota el humo rápidamente)
El personaje 1 se levanta de la cama. Al estar completamente enhiesto, la luz comienza a bajar y a la par el volumen de la música a ascender.

La puerta se cerró tras él. Avanzo a paso firme y seguro por el lúgubre pasillo. Al llegar a cierto punto del tramo viro en 90º hacia su derecha, para retomar el paso y así entrar a una oficina. Frente a él apareció un tipo de lentes y bigote, quien escribía sobre un papel extrañas anotaciones mientras veía en un monitor imágenes no descriptibles. El tipo levanto la mirada por sobre los lentes sin cambiar de posición y deteniendo por completo su trabajo.
-I love your punctuality- Dijo el tipo al tiempo que lo miraba directamente a los ojos. El joven que recién llegaba solo se limito a callar. –Ok, ok. Here is your work – “¿Verde? ¿Desde cuándo en este lugar cambian la rutina de forma drástica?” pensó mientras tomaba la carpeta que el tipo le ofrecía, el cual inmediatamente después de que el joven tomara la carpeta volvió a sus labores. Abrió la carpeta para ver su contenido cuando el tipo le hablo.
-¿What are do you thinking you doing? Come to work, quickly-
-Roger That- Dijo el joven, y salió de aquel lugar. Fuera, retomo el pasillo, con paso no tan seguro esta vez, en dirección hacia los camerinos.
-This time…- Dijo mientras miraba el monitor – This time don´t disappoint us-

Tu misión…” rezaba el documento dentro de la carpeta “...es traerlo con nosotros. Debes hacerlo cruzar la puerta. Esta demás decirte las reglas. Sencillamente no nos decepciones
-¿Un déjà vu?- Dijo al camarín vacío mientras terminaba de ponerse su ponerse su ropa laboral. Miro en derredor, odiaba ese lugar, odiaba ese azul, odiaba los recuerdos que le suscitaba estar en aquella habitación. Pero paulatinamente había logrado reprimir sus emociones, quizás su trabajo fuera el responsable de aquello, o quizás solo su naturaleza. Miro la hora en su reloj de pulsera “it´s time to go” pensó, para luego poner en movimiento todo ese amasijo de huesos y carnes que conformaban su cuerpo. “bring someone is so complicated”. Quizás será mejor matarlo, argumentar la casualidad de su muerte con pruebas ficticias, pero creíbles. Posiblemente me crean. Lo que pasa desde La Puerta hacia halla nadie más lo sabe.” Sus pies lo llevaron de vuelta al pasillo, sus pies y su caminar fuerte y seguro. Lo movieron de aquí a halla hasta dejarlo frente a frente a la puerta de La Puerta. “I hate this fucking sign” El dilema le parecía una estupidez, una broma e aquellos que jamás entenderían a La Puerta, que jamás intimarían con ella al nivel que él lo había hecho. Abrió la puerta, el cartel se meció con en trastabillar de la puerta, la habitación se iluminó frente a sus ojos. Entro serenamente, pensando en no pensar, con respiración calma, con ánimo tierno y con una mirada afectiva. En el centro de la claustrofóbica habitación se dejo ver un mesón de madera de altura prominente. Sobre él se encontraban un vaso alargado, sin ninguna marca o forma especial, y una cápsula mitad blanca, mitad verde. Cuando tomo la píldora entre su dedo pulgar e índice de su mano izquierda, sintió un estremecimiento. Por un segundo, o quizás menos, La Puerta había convulsionado frente a él, en un relampagueo fugaz. –Es imposible que pase- Le dijo a las paredes vacías – Aun no he tomado la píldora- miro su mano izquierda para comprobar la veracidad de sus palabras -¿Me estaré volviendo loco? – y en menos de un planck de segundo algo en su mente le respondió “Solo lo eres dentro de esta habitación”. El eco del vaso vacío retumbo unos instantes en la habitación cuando lo deposito sobre el mesón bruscamente. La convulsión de La Puerta volvió, pero esta vez no estaba preocupado. “Everything is ordinary” pensó mientras tomaba la refulgente manecilla de la puerta.

 “¡Don´t open that!”

-¡Batter down!- Dijo ella con voz autoritaria -¡Now!-
Uno de los uniformados golpeo la puerta con su pierna derecha mientras el otro sostenía un arma apuntándola en dirección a la oculta habitación. Al tercer golpe el cerrojo cedió.

-Así que sabrías que vendría a por ti- Estaba de pie en el picaporte de la puerta.
-No. Solo dije que te esperaba. Sabía que vendrías a este lugar, pero no que tu venida era en busca de mi persona – El tipo estaba sentado en una sillón cuyo respaldar era lo suficientemente grande como para imposibilitar ver alguna parte de su cuerpo. La habitación era solo iluminada por la luz emitida por un monitor frente a ellos.
-Pues bien, he venido a llevarte conmigo-.

Estaba segura que la había visto. Por un instante fugaz la había visto. Era como si palpitara o convulsionara en la pared. Y brillaba. Y su brillo se había metido por entre sus pantalones y la había hecho sentir…
-¡Drop the gun!- Ladro uno de los oficiales apuntando al hombre dentro de la habitación
-Doesn´t are a gun- Dijo ella mientras traspasaba el umbral de la puerta –Get out, leave me alone whit him-
-But Lady…-
-Is a order- Los oficiales dudaron unos segundos. Segundos que les costarían años -¡Now!-

Una mano se dejo ver a uno de los costados del sillón. Era su mano izquierda, y tenía un cigarrillo cuyo humo reflejaba los colores que emitía el monitor.
-Y que harás respecto a eso- Le dijo con la misma tranquilidad con que había dicho todo hasta entonces
-Tengo dos formas de hacerlo, o por la razón, o por la fuerza, y la que elija depende solo de ti- El brazo desapareció. Un lugar oscuro de la habitación se ilumino levemente con un color anaranjado. A continuación, por sobre el sillón se elevo una nube de humo junto a una hilera del mismo. Pronto la mano volvió a su posición al costado izquierdo del sillón.
-No te preocupes, pase lo que pase yo iré. Pero lo que es variable aquí es tu supuesta vuelta.-
Entonces junto al sillón apareció lentamente una figura.

Tiro lo que tenía en sus manos a los pies de la mujer.
-Ha sido un excelente trabajo- Dijo ella mientras miraba a los ojos al joven que tenia frente a él. –Puedes ret…-
-Ha llegado la hora- Dijo él. – Y no pienso desaprovechar esta oportunidad.-
“¿Esa voz?” pensó ella “¿Esa voz es de…?
Por un instante La Puerta volvió a convulsionar frente a sus ojos. Por un instante sintió aquella sensación entre sus piernas. Por un instante todo fue luz. Para cuando aquel efímero momento termino, todas las luces habían cesado de existir.

La Puerta se abrió. “It´s late” Pensó mientras veía lo que descansaba sobre el suelo. Salió de la habitación. Camino por el pasillo con paso inseguro y expectante, como esperando algo. Al llegar a la esquina del pasillo encontró uno de los uniformados. Sus ojos lo miraron sin verlo. “Poor guy, doesn´t deserve die”. Se agacho y tomo de su mano derecha el arma que sostenía. Con su mano izquierda tomo el arma mientras que con la derecha cerró los ojos del uniformado. “Where are you?”

La puerta se abrió a sus espaldas.
-¡Alto ahí!- Grito un tipo desde el pasillo
-Or what?- Dijo una voz desde el marco de la puerta. Un resplandor verde le llego de reojo. Unos pasos se acercaron hacia él. No tenía miedo, sino ansiedad.
-No era necesaria la sangre- Dijo volteando para ver a su invitado sorpresa.
-Fueron eones sin ella- Se acerco a su lado y miro por la ventana hacia fuera. Vio sus ojos y vio en ellos reflejado lo mismo que los suyos reflejasen por tanto tiempo
-Entonces, ¿por donde hemos de empezar?- Y sus sonrisas, al unisonó, segaron el infinito.

-¿Y para que me cuentas eso?- Dijo mientras La Puerta se cerraba a sus espaldas. Si hubiera podido verla, habría notado que de este lado estaba completamente deteriorada, como si alguien hubiera rasguñado mucho tiempo su madera. Cuando saliera pensaría: “How many time he was here?”
-Te dije que te contaría un cuento, y ese es uno. Me gusta llamarlo “Cuento para antes de despertar”, ¿Y sabes por qué?-
-No. Dime- Sintió un escalofrió recorriéndole la espalda “Déjà vu” le dijo su mente pero no la oyó.
-Porque la única vez que lo he contado, fue antes de que a quien se lo contase despertara- El avanzo hacia él. El monitor se apago. Una luz verde sobre ellos se encendió. La oscuridad producida por esta luz borro todos los elementos de la habitación.
-¿Y cómo es que esa persona lo oyó si aun no había despertado?- Puso su mano izquierda en su cinturón, y asió el mango de su arma, apretándola con fuerza entre sus dedos. El tipo seguía avanzando hacia él, la luz seguía aumentando, al tiempo que un leve zumbido, casi ultrasónico, nacía del mismo punto de la luz, y se intensificaba con ella. El tipo se detuvo en medio de su caminar.
-Porque se lo conté en un sueño, antes de que me disparara un trébol- El joven desenfundo su arma y le apunto, el tipo seguía avanzando. Precariamente podía ver su rostro, pero la luz era suficiente para ya tener una idea, y una razón.
-Esta vez no será un sueño- Dijo, y jalo el gatillo.

La puerta crujió con el golpe a sus espaldas. La luz del pasillo ilumino toda la oficina, opacada solo por la sombra del joven que entraba en ella. El joven lo apuntaba, él sabía que lo apuntaba, pero no tenía miedo. Ya no le importaba morir, su vida había perdido el valor que antes tenía para la realidad.
-¿Que vas a hacer? ¿Dispararme?- Dijo con tono tedioso - ¿O vienes a hablar?-
-¿Qué es lo que quieres?-
-¿Qué que quiero?... pues lo que ya he conseguido, y lo que gracias a ello conseguiré-
-¿Qué conseguirás?-
-Tú eres el que cruzaba La Puerta, tú dímelo.-
Miro hacia abajo por su ventana, justo a tiempo para ver como él se subía al automóvil. “Bonito coche” pensó.
-No sé de que hablas-
-¿Qué viste en medio de esa luz verde?- EL joven sintió un estremecimiento en su estomago -¿Qué sentiste?
-Yo…- Aflojo levemente la presión sobre su arma -Yo…-
Un arma trono dentro de la habitación.

Al tiempo que la bala salió del cañón, las luces cayeron. Pero al impactar la bala el monitor frente a él, el destello le permitió ver la habitación completa. Y fugazmente vio una sombra moverse rápidamente a su costado derecho. Para cuando decidió mirar hacia aquel lugar, nuevamente todo era oscuridad. Y en medio de aquella obscuridad La Puerta crujió.

-¿Dónde estás?- Le gruño al auricular que llevaba en su oreja mientras intentaba prender un cigarrillo y manejar. La negrura de su coche era iluminada por los faroles de la calle.
-Esto en la salida de la compañía- Dijo la voz al otro lado de la línea
-Quédate allí, en unos instantes estaré allá- Y colgó. Exhalo una bocanada de humo mientras calculaba cuanto le saldría viajar hasta ese lugar a las afueras de la ciudad.

- Oye viejo, sal de ahí.- Sus ojos se agrandaron, aunque ya con poca impresión. No era nuevo, pero si chocante. Y todo por haber sentimientos de por medio. –Cannot be… not you-
Estaba recostado en el asiento del copiloto, con la nariz rebosante de sangre, y un hilo de la misma saliendo de cada lagrimal. En su mano derecha tenia la colilla de un cigarrillo ya apagada, y parte de las cenizas aun pegadas a él formando un ya extinto cigarro. Puso su dedo índice y mayor en el cuello para verificar su pulso. Luego de constatarlo, cayó de rodillas frente a él. A sus espaldas, el cuerpo que cubría el suelo comenzó a levantarse, pero él jamás lo sabría.

Busco a tientas por entre la oscuridad la perilla de La Puerta. Y en su recorrido sintió la profundidad de las rasgaduras que esta presentaba. Fue entonces cuando pensó “How many time he was here?”, justo en el segundo antes de encontrar la manecilla. Mientras la hacía girar comenzó a pensar en el cuento que le habían contado hace unos minutos atrás. Y cuando abrió la puerta, y sintió la luz y el estremecimiento que esta provocaba, lo supo: El niño era real.

Abrió la puerta del copiloto desde adentro sin levantarse casi de su propio asiento. El joven que afuera le esperase entro entonces en el vehículo y procedió a sentarse a su lado.
-¿Muchas puertas que abrir hoy?- Pregunto ofreciéndole un cigarro
-No, solo una- Tomo el cigarro que le extendía el conductor.
-A de haber sido una de las difíciles ¿No?- Le paso su encendedor
-De hecho, fue una de las más fáciles que me ha tocado abrir.- Tomo el encendedor, se prendió el cigarro, y se lo devolvió al piloto, quien sacaba un cigarrillo con los dientes de la cajetilla. Cuando hubo terminado su proeza, lanzo los cigarros al asiento de atrás.
-Bonito color elegiste-
-You know men, un Mustang no es completamente un Mustang si no es negro-

Cuando cesaron sus latidos, tomo el cuerpo del hombre sin vida y lo dejo exactamente en el mismo lugar y en la misma posición que el estuviese hace unos minutos.
-No debiste haber llamado a la policía- Le dijo a los parpados cerrados, a la boca abierta y al suelo cubierto de aquel cuerpo -Ahora tendré que ocuparme de ellos también, y eso me quitara parte de mi preciado tiempo.-
A lo lejos, unas sirenas ululaban al ritmo de las luces azul y rojo.

Sintió el proyectil rozar su mejilla izquierda e ir a dar la entrada del pasillo a sus espaldas. El calor fue tierno, casi como si la bala lo hubiese besado. Frente a él el tipo caía de espaldas mirando hacia su frente, con los brazos extendidos y en dirección a su cabeza, con sus dedos tensos y temblantes. Su boca emitía sonidos guturales, mientras su cuerpo descendía pesado hacia el piso alfombrado de aquella oficina. Al caer, el sonido fue sordo y grave, como si algo hubiera explotado a lo lejos al mismo tiempo que el cayese completamente al piso.

Arena, esa era la palabra correcta que jamás encontró en su cabeza mientras le decía al hombre de la bata negra: “Era como si fueran hechos de… no se… de… ¡ah!”
-¿Arena?- Le dijo el hombre de la bata
-Exacto, arena- Le dijo, y al tiempo su cara e aflicción se cambio por una de satisfacción –Hechos de arena, like everything-
El hombre de la bata cayó de rodillas frente a él. Con sus dos manos se tomo el cuello y comenzó a toser, primero sangre, luego arena.
-Y sabes que es lo mejor, que la arena solo es el primer elemento.

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