–…el otro remaba- dijo muy motivado en su plática, a la vez que tomaba unos maníes del recipiente sobre la mesa y los metía en su boca para mascarlo mientras seguía hablando. –Y en un descuido el ciego mueve el remo mal y ¡paff¡ ¡le pega justo en el ojo que le iba quedando al tuerto! – Miraba yo a la mujer del vestido verde sentada en la barra junto al galán de película. Su escote cada vez me gustaba más – Entonces el tuerto le dice al ciego “¡Hasta aquí nomas llegamos compadre! – Dijo aquello llamando mi atención con un ligero golpe de su codo – Y el ciego se bajo del bote – Intente reírme, lo juro, pero nada me parecía gracioso. Además, ese escote se veía sensual caminando hacia el tocador.
…
–Hermosa espalda – Me dijo cuando devolví mi entera atención hacia el
– ¿La conoces?– Le dije atendiéndolo cada vez con más interés
– Solo de vista. Pero he hablado un par de veces con su dueña–
– ¿Y por qué tu si y yo no? –
– Cosas del destino– Me miro divertido – Pero no pienso presentártela – y yo lo mire entre sorprendido y aireado – EL solo hecho que muestres mediante mi introducción tu deseo hacia ella le causara una necesidad de alejarse de ti – Calmo un poco mi rabia, pero aumento mi sorpresa – Además, por su escote, le gusta que la aborden muy caballerosamente, y que jueguen a una seducción lenta, cosa de que el clímax sea paulatino pero grandioso –
– Dijiste que solo habías hablado con ella –
– No, dije que había hablado con ella un par de veces – Vio mi mirada y se rio – Pero no te preocupes, no paso nada. De hecho, podría considerarse que un tiempo fuimos amigos –
– Oye y… considerando eso, ¿Qué cosa podría hablarle? –
– No se– La rabia y la sorpresa volvieron – Te recomiendo la espontaneidad – Nuevamente calmado y normal – Así te ganaras un par de puntos– En ese momento sonó su teléfono sobre la mesa. –Mira, mientras yo hablo, tu te paras, vas y la saludas. Y luego de un rato le haces notar que vienes conmigo, así ella me reconocerá y nos sentaremos los tres y te ayudare un poco con ella, ¿ok? –
– Ok, ok –El tomo el celular y lo puso en su oreja.
Me levante de mi asiento intentando verme lo mas “espontaneo” posible. Sentía que cada parte de mi cuerpo crujía y se movía torpemente, y me esforzaba por hacer lo mejor posible para anular cualquier torpeza. Sentía mi corazón saltar por debajo de la cajetilla que yacía en el bolsillo de mi camiseta. Tome curso hacia ella. El galán había desaparecido tras su vuelta del lavabo y ahora conversaba con el cantinero. Su escote se mecía junto a su cuerpo, y podía ya casi imaginar la suavidad de su piel, y como esta seria palpable por sobre la tela de esa. Eso me hizo abstraerme un poco de la realidad y relajarme. Cuando llegue a la barra, todo me fue tan natural como lo es para un tigre asechar a su presa.
– Dos Martinis porfa– Le dije al barman, interrumpiendo un cuchicheo entre él y la mujer que ahora se presentaba a mi izquierda. Sentí su mirada y la busque y ¡oh! allí se me enfrentaron unos hermosos ojos pardos, de una intensidad increíble y una sensualidad casi desbordante, tanto así que termine olvidando el escote. Después de un microsegundo de descontrol, tome las riendas y analice mas hala de su hermosa. Sus ojos denotaban o sorpresa o extrañeza. – Si te parece que es mucho para mí, compartimos. Claro, si tú quieres– Una sonrisa natural nació de sus labios
– No gracias, prefiero algo más dulce– Me dijo mientras acercaba hacia si su vaso de piña colada. – Aun así, no considero que sea mucho, sino que me extraña el hecho que, viniendo acompañando, hallas venido hasta la barra a buscar tu trago, siendo que lo más bien podrías haberlo pedido desde tu mesa – Y con eso declaraba mi primera estrategia fallida, y comenzaba a funcionar la estrategia de mi amigo. Sagacidad pedí en aquel entonces, y la sentí venir como los mismos jinetes apocalípticos.
– De hecho, estoy arrancando – Le dije, y en parte era verdad – Vine con un amigo, pero ahora está ocupado atendiendo asuntos en su teléfono, y eso termino con nuestra conversación… así que, camine lentamente hasta aquí para darle tiempo hasta que cuelgue – Dije, pero debía acotar la verdad para no farsear tanto – Además, se nos había acabado el tema y comenzó a contar chistes, y desde que empezó con eso no me rio – Ella rio, pero muy disimulada y recatadamente. Me pareció aquella demostración de autocontrol algo sublime y realizado casi con maestría sinfónica. Yo también me uní con una sonrisa – Así que, en honor a eso, dime uno tu – Su risa se fue paulatinamente, pero la sonrisa quedo plasmada en su terso rostro.
– Pero no se me ninguno. Además, a diferencia de tu amigo, yo he admitido que no tengo gracia para esas cosas –
– Mira, yo te cuento uno, y mientras tú piensas alguno y luego me lo dices, ¿ok? –
– Mmm… cuéntalo y veremos luego que pasa –
– Ehm, veamos… ¿En qué se parece una olla a un poste de alumbrado?-
– En que se parece… – Dijo susurrándose – a un… ehm… ni idea… no se… me rindo…–
– En que con ninguno de los dos se puede hacer papas fritas – Primero me miro sorprendía, luego intento controlar su risa pero en vano. Hace algún tiempo aprendí que un chiste sin gracia es capaz de causar risa siempre, a diferencia de uno que realmente sea gracioso, que necesita de cierta habilidad en quien lo cuenta para causar risa. Entre risas me declaro lo poco gracioso que le parecía, mientras yo le preguntaba entonces por su risa, y ella me respondía riendo.
–Bien, - le dije cuando se hubo calmado – Ahora es tu… -Primero recuerdo el brillo de la ventana, luego mi instinto actuó. Mi brazo derecho se abalanzo sobre ella y la apretó contra mi, mientras mi cuerpo se lanzaba hacia el suelo, forzando al de ella a lo mismo. A medio camino de mi proeza sentí el estrepito de los vidrios estallar por sobre mí. Recordé los vasos sobre nosotros y cubrí su cabeza y la mía con lo que alcance a tomar de mi abrigo. Ella cayó bajo mí, sus brazos se apretaban contra su pecho y su rostro. Yo sentía al tiempo la lluvia de cristales sobre mi espalda. Algunos grandes y a la suficiente velocidad como para doler, mas no lesionar mi cuerpo. Pronto dejaron de caer vidrios. Se oían uno que otro chocar a lo lejos. Luego, y por unos segundos, el silencio se volvió absoluto. Entonces sobrevino sobre mis oídos la primera sirena.
Me levante lo mejor que pude, intentando que los vidrios que sobre mi descansaban no cayeran cerca de aquella mujer. Una vez enhiesto mire la oscuridad a mí alrededor. Escasamente distinguía figuras que, como yo, comenzaban a incorporarse del suelo. Mire hacia lo que antes fueran las ventanas y solo vi la negrura de una noche que comenzaba a morir en los primero ribetes de la madrugada. Sentí entonces, bajo mí, moverse a la dama con que antes conversase. Me incline en un intento de ayudarla a incorporarse. Mis oídos captaban el leve murmurar de aquellos que antes se divertían dentro de este lugar. Cuando ella se puso de pie, hizo la pregunta más lógica y a lugar que todos dentro se hacían, pero que nadie se atrevía a decir en voz alta.
– ¿Qué paso? – Sentí la responsabilidad de responderle inmediatamente, pero no me decidí si a decirle lo obvio, o a sencillamente responderle la verdad, que no sabía nada sobre lo acontecido. Alguien tomo la determinación de responder lo primero en voz alta:
– Al parecer algo exploto allá afuera– Y fue cuando la naturaleza humana volvió a su normalidad
– Eso ya lo sé, saco e´ huea, lo que no se es que exploto, donde exploto, y, lo más importante, porque exploto– Respondió alguien por ahí
– ¿Qué tal si salimos y lo averiguamos? – Dijo una voz joven y femenina
– ¿Y si algo vuelve a explotar? – Respondió una voz casi de la misma línea que la anterior, y que venía de un lugar cercano a esta – ¿Y si es una guerra, o un ataque terrorista, o…? – Sentí la histeria en su voz, y la mía propia nacer desde dentro, y los brazos que del a mujer de verde se aferraban a mi pecho. Entonces actué.
– Pero no sabremos nada si no salimos. Además, fuera todo está en silencio. Sonó la alarma de bomberos, lo que significa que todo sigue igual afuera. – Ahora que lo pensaba, la alarma había sonado también un rato antes que su amigo comenzara el chiste del ciego y el tuerto – Pronto sentiremos balizas y ambulancias. Además, solo estallaron los vidrios, quizás por la onda expansiva, por lo que estamos a salvo a esta distancia de cualquier “ataque” que vuelva a ocurrir –
– ¿Cómo estás tan seguro? – Esa voz era familiar. Pero no me alegre, sonaba un poco desmejorada y algo golpeada. – Quizás ahí un golpe militar fuera, o a comenzado el Ragnarok – Dijo un poco aireado – Aun así, yo prefiero salir de este lugar he ir a ver qué sucedió que quedarme aquí a pensar en que pudo haber sucedido – Y a la par con esto comenzó a sentir el crujir de los vidrios cerca de la fuente de su voz. Yo seguí el sonido de sus pasos, con una mano en frente de mí, tanteando el vacio, y con la otra afirmando a la señorita de verde. Ella temblaba.
– Tranquila – Le dije en voz baja y acercándome a su cuerpo – Vamos a estar bien, te lo prometo – Espere cualquier cosa, menos su respuesta:
– ¿Cómo te llamas? – Mire hacia tras, buscando su mirada, para que viera mi mirada de sorpresa. Seguíamos caminando en dirección a la claridad que se colaba cerca de las ventanas contiguas a la salida principal del recinto.
– Carlos –
– Yo Nicole, mucho gusto – Dejo escapar una risa nerviosa, a la que me sume.
–El placer es mío– Sentí como la puerta se habría frente a nosotros y distinguí la silueta de mi amigo. Vi como salía este a la calle, al tiempo que a lo lejos se sentían las balizas… Su ulular parecía dirigirse a nosotros.
A Half "Homo homini Lupus"
Me preguntaba aquella vez sobre lo precario de la situación. Habían muchas consecuencias en juego, más de lo que me habría gustado arriesgar, pero lo mínimo que podía apostar. Pero, para mi tranquilidad, hasta hoy mi interior sigue respondiéndome con aliento ante mi decisión. Supongo que si dentro está todo bien, entonces fuera las cosas seguirían el mismo curso. Sin embargo, al aparecer una parte de todo no fue buena. Y hoy el detalle que se negativizó en toda esa tormenta de protones me juega en contra. Y acaso pudo ser que errara mi ilustración maquiavélica y la confundiera a su sentido apuesto, pero el tiempo precedente a este punto en el que he decidido comenzar a narrarles los factos no muestra ninguna lumbre de algún posible malentendido en mi lectura de El Príncipe, o algo que sigua aquella línea. Inclusive, hasta este momento creía mis acciones pretéritas como correctas y no me había detenido a proveerme de alguna otra posibilidad menos divina.
Pues de estas cavilaciones solo saque en limpio que, de tanta cuestión en mi red de células nerviosas, he terminado por convencerme, o por lo menos a gran parte del foro que componen mi yo, que en realidad nada exista mas allá de un momento efímero, lo suficientemente gran como para existir, pero a la vez lo suficientemente pequeño como para que esto no se notase. Es en este momento en el que las cosas se crean y se destruyen, así sin más, desde un punto en otro, o quizás sea este momento como un frame dentro de la vida diaria, y que la vida misma sea una ilusión de dinamismo, con un oscuro secreto: Todo permanece estático en el presente, y el pasado y futuro son las memorias, una real y otra ficticia, de esta cantidad de fotografías de las que se compone la realidad.
Ahora, dejando de lado mi ego y volviendo al tema que me atrae a este…
En verdad…
En verdad no quisiera hablar de esto ahora, supongo que es lo que algunos llaman “voz interior” lo que me lo pide, pero no lo podría decir. Y no es por su bien, créanme, no me pondré el disfraz que toda la humanidad usa haciendo creer en la comunión y el apego a otros, cuando su intrínseca naturaleza es selfish. Y si no me acompañan dense el tiempo de analizar su propia forma de actuar ante sus cercanos. O mejor aún, analicen la forma en que ellos interactúan con vuestra persona. Observen y analicen más allá de sus palabras. Busquen en sus corazones las razones reales de cada acción y verán que cada corazón solo piensa en si mismo, y se ama a si mismo, porque esa es la real naturaleza de el mismo. Y esto porque es un órgano, es parte de nuestra parte animal, vive a través de instintos básicos como cualquiera de las partes que componen esta masa ordenada simétricamente llamada cuerpo. Y el instinto básico y mayor es el libido, el instinto de supervivencia. Pero bien podemos argumentar a esto que somos humanos, seres con cerebro y pensamientos. Y claro, como el hecho de humanidad es lo contrario de animal, la mente crea un instinto propio para contrarrestar la libido y lograr reprimir los instintos mayores de este animal que se cree más que el resto. Esto es llamado Thanatos, el instinto de muerte. Es gracias a este que obténtenos la perspectiva que nos permite ver el mundo más allá de nuestros propios instintos: “Pensarlo, analizarlo, y comprenderlo” como dijo el aquí presente Dr. Vá…
-Viste, te dije que sería bueno venir-
-Maybe... No es nada nuevo-
-Pero no importa el que, sino el cuándo-
-(…) Las esperanzas son humanas-
-No importa aquello, estoy seguro que algo bueno saldrá de esto-
-Jajajaja, pero si siempre sale algo bueno de esto-
-Si se, pero me refería al hecho de que, esta vez, siento que saldrá algo bueno-
-Like what?-
-Quizás…-
…vacaciones pagadas y escolaridad semi-gratuita para sus descendientes directos en las escuelas y liceos privados de la empresa. Mas un servicio médico propio de la empresa, un laboratorio farmacéutico, y otros privilegios.
Y para finalizar, dejo con ustedes nuevamente a nuestro director.
(…)
Para finalizar esta solemne ceremonia, quisiera desearles a todos una gran estadía en esta hermosa corporación, esperando que colaboren conmigo, el Dr. Vá…
-Razón puedes tener-
…Muchas gracias por su asistencia. Les deseo un feliz…
-Ojalá, mi viejo amigo, ojalá-
…gracias por asistir y bienvenidos a Sand Corp.
Pues de estas cavilaciones solo saque en limpio que, de tanta cuestión en mi red de células nerviosas, he terminado por convencerme, o por lo menos a gran parte del foro que componen mi yo, que en realidad nada exista mas allá de un momento efímero, lo suficientemente gran como para existir, pero a la vez lo suficientemente pequeño como para que esto no se notase. Es en este momento en el que las cosas se crean y se destruyen, así sin más, desde un punto en otro, o quizás sea este momento como un frame dentro de la vida diaria, y que la vida misma sea una ilusión de dinamismo, con un oscuro secreto: Todo permanece estático en el presente, y el pasado y futuro son las memorias, una real y otra ficticia, de esta cantidad de fotografías de las que se compone la realidad.
Ahora, dejando de lado mi ego y volviendo al tema que me atrae a este…
En verdad…
En verdad no quisiera hablar de esto ahora, supongo que es lo que algunos llaman “voz interior” lo que me lo pide, pero no lo podría decir. Y no es por su bien, créanme, no me pondré el disfraz que toda la humanidad usa haciendo creer en la comunión y el apego a otros, cuando su intrínseca naturaleza es selfish. Y si no me acompañan dense el tiempo de analizar su propia forma de actuar ante sus cercanos. O mejor aún, analicen la forma en que ellos interactúan con vuestra persona. Observen y analicen más allá de sus palabras. Busquen en sus corazones las razones reales de cada acción y verán que cada corazón solo piensa en si mismo, y se ama a si mismo, porque esa es la real naturaleza de el mismo. Y esto porque es un órgano, es parte de nuestra parte animal, vive a través de instintos básicos como cualquiera de las partes que componen esta masa ordenada simétricamente llamada cuerpo. Y el instinto básico y mayor es el libido, el instinto de supervivencia. Pero bien podemos argumentar a esto que somos humanos, seres con cerebro y pensamientos. Y claro, como el hecho de humanidad es lo contrario de animal, la mente crea un instinto propio para contrarrestar la libido y lograr reprimir los instintos mayores de este animal que se cree más que el resto. Esto es llamado Thanatos, el instinto de muerte. Es gracias a este que obténtenos la perspectiva que nos permite ver el mundo más allá de nuestros propios instintos: “Pensarlo, analizarlo, y comprenderlo” como dijo el aquí presente Dr. Vá…
-Viste, te dije que sería bueno venir-
-Maybe... No es nada nuevo-
-Pero no importa el que, sino el cuándo-
-(…) Las esperanzas son humanas-
-No importa aquello, estoy seguro que algo bueno saldrá de esto-
-Jajajaja, pero si siempre sale algo bueno de esto-
-Si se, pero me refería al hecho de que, esta vez, siento que saldrá algo bueno-
-Like what?-
-Quizás…-
…vacaciones pagadas y escolaridad semi-gratuita para sus descendientes directos en las escuelas y liceos privados de la empresa. Mas un servicio médico propio de la empresa, un laboratorio farmacéutico, y otros privilegios.
Y para finalizar, dejo con ustedes nuevamente a nuestro director.
(…)
Para finalizar esta solemne ceremonia, quisiera desearles a todos una gran estadía en esta hermosa corporación, esperando que colaboren conmigo, el Dr. Vá…
-Razón puedes tener-
…Muchas gracias por su asistencia. Les deseo un feliz…
-Ojalá, mi viejo amigo, ojalá-
…gracias por asistir y bienvenidos a Sand Corp.
Polybius
Escrito por
R.C.,
en
3/25/2010 05:30:00 p. m.
-Últimamente no he dormío muy bien – Me respondió – Me pasa eso de que estai por dormirte, y justo te dai cuenta que estai por dormirte y se te espanta el sueño- Tomo su vaso y bebió un sorbo, luego prosiguió - A veces me pongo a pensar en problemas o hueas varias y también se me espanta el sueño. Y lo peor es que me empiezo como a encabronar con la huea y menos sueño tengo –
-Oye y ¿porque mejor no te acostai así bien tarde y con caleta e sueño? A lo mejor e onde te acostai muy temprano y sin cansancio. Así como si el cuerpo no necesitara dormir y huea-
-Y al otro dia cagao e sueño- Me miro sarcástico – tai hueon –Me lanzo la parte posterior de la palma a mi brazo derecho, bajo el hombro – Adema, he hecho caleta e hueas pa´ que se me pase a huea, pero como que no pasa na. El otro dia hice flexiones antes de acostarme, pero no paso na. Lo único que logre fue andar too adolorio al otro dia –
-Y no ahí probao con leer algo, ver alguna película de las largas y fomes, jugar alguna huea, nose po´, hacer una huea hasta tarde y que te quedí dormío de repente.-
-Si intente esa huea hueon, pero no resulto. Si tengo un juego culiao re enviciante, de dispararle a unos cubos culiaos y huea, pero tampoco pasaba na. Un dia hasta me amanecí jugando la huea-
-Y que jue… oooh- De un chispazo repentino y alarmante la luz se extinguió. El silencio arrastro bajo sus pies a la atronadora música que antes llenaba el espacio. El ambiente se volvió hostil – Puta la huea…-
-¿Tení velas en algún lao hueon? – Me pregunto –Paree que en el velaor de la pieza hay.- Le devolví -Anda a buscarte alguna entonces po´-
Saberse el camino de memoria, esa era la clave. Levantarse y girar en 45 grados a la izquierda, caminar unos cuantos pasos hasta encontrar con las manos el dintel de la puerta. Entrar en aquel pasillo y virar a la derecha. Caminar con aso firme y una mano alzada frente al cuerpo hasta que esta sienta la madera de ala puerta que permite la entrada a la habitación. Deslizar dicha mano hacia el extremo derecho de la puerta y buscar la manilla. Girar esta y empujar la puerta. Avanzar semi agachado, con ambas mano tanteando el aire por protección contra algún mueble que este por ahí. Buscar con las manos la cama (Una superficie suave y blanda) y desde esa posición avanzar hacia su cabecera. Una vez ahí, el velador estaría a la izquierda, un poco más abajo que la altura de los almohadones. Buscarlo en el aire, y una vez encontrado, seguir sus texturas hasta dar con su caída y buscar en su precipicio la manija que se sostiene frente al cajón que se desliza, dentro del cual se encuentran dos velas, una a medio quemar, otra casi nueva. Lo que sigua a eso estaría ya iluminado y no se necesitara la memoria.
La luz avanzo por le pasillo, dejándose esparcir lentamente por el cuarto. Poco a poco comenzaba a ver donde estaba su vaso, la cajetilla de cigarros, y su celular. Este último había sido su fructiferito objetivo desde que su amigo había dejado aquella estancia en busca de la preciada luz que ahora venia en su ayuda. Se abalanzo sobre el teléfono, levantándolo con ambas manos desde la mesita sobre la cual descansaba. Miro entonces su pantalla, y su desilusión fue inminente.
-Déjame adivinar – Le dije al entrar al living – No hay señal-
-Esta gente de mierda – Me decía sin importarle la ironía que provocaba –Apenas pasa algo llaman a medio mundo.-
-¿Acaso no ibaí a hacer la misma huea que ellos?-Le dije, mirando su cara de niño que sabe que tiene razón los otros pero que aun asi quiere seguir discutiendo
-Sí, o sea no po´. Yo iba a llamar a alguien pa saber que huea había pasao-
-Y esa persona trabaja en la compañía eléctrica y, ¡ah!, resulta que también es tu novia, jajajajaja –
-Sí, pero…- Ante mi risa se mostro falsamente enojado. –Ándate a la cresta, culiao-
-jajaja pero igual seguí siendo un hueón mas del montón noma, jajajajajaja-
Cuando deje de reírme, me miro con cara de “cambiemos el tema y me pregunto “Oye pero ¿Qué huea habrá pasado? – Algo maomeno feo po´, sino no se habrían caído toas las hueas. Te apuesto a que si buscai alguna radio con tu celu, no vai a encontrar niuna, ni las satelitales.- “ojala me equivoque” pensé, y lo bueno es que asi fue. Lo malo es que lo que escuchamos, no nos gusto a ninguno de los dos.
***
La puerta se abrió, y mi amigo fue arrojado al centro de la habitación por dos tipos. No pude verlos, había una luz potente que venía de afuera y solo vi sombras. Cuando cerraron nuevamente la puerta, me acerque precariamente a mi compañero, esperando que estuviera, por lo menos, consiente.
-Raül, viejo, ¿tai bien?- El abrió sus ojos y me miro con un dolor profundo
-Estoy – Dijo muy débilmente –Lo mejor… que puedo estar- Una risa triste se me escapo por entre los dientes hasta mis labios
-Lo único que espero viejo es que lo hayai hecho hueon, sino naa de lo que pasamos habría valio la pena-
-No te preocupi hueon- Me dijo muy arrastrada y doloridamente – Dile… a ese culiao… que t atoo listo pa… pa su huea-
-Viejo mejor duérmete un rato, no hay nada más que preocuparse-
EL silencio llego por un momento pero luego se quebró, muy silenciosamente, pero de una fomra estremecedora
-Es verde y vuela por todos lados-
-Super lechuga-Le respondí, casi quebrándome en llanto. Esa no era la respuesta. Y lo que él dijo no era una pregunta.
- Treintaicinco- Susuroo –Oye no…- - Treint…- -te escu…- -aicin…- - cho- -co… treintaiuno… cincuentaicuatro… doce… veinticuatro… cuarenta… i… cinco… cuarenta... i…-
Lulubelle III
Escrito por
R.C.,
en
3/25/2010 05:27:00 p. m.
Me pregunto qué hago aquí, con el asfalto bajo mis zapatos, intentando decidir, mientras en mi cabeza solo suenan voces lúgubres y trompetas divinas.
Me siento como un átomo, componiéndome de dos cosas en mi interior, y con muchas más girando derredor. Ojala fuera una molécula, ojala fuera un compuesto. Ir sobre un enlace, sobre los elementos. Pero desear eso me lleva a querer mas ser solo una parte del todo, algo tan mísero como un protón, un quartz, para que por mi solo no sea, no sepa nada, y no pueda decidir nada, pero formando parte de un ente. No quiero estar en el medio, sabiendo tanto y desconociendo tanto. Me atormenta esta neutralidad de mi ser, tanto equilibrio que lleva al caos, tanto caos que ordena el universo. Quisiera ser solo una ameba, un plancton. Tener solo un destino, no 7 mil 2 millones.
No es una mochila, es una bomba, y explotara en mi espalda y los matara a todos sin que siquiera vean fuego. Y no puedo quitarla de ahí, sea adhiere a mi piel, está bajo ella, como un virus dentro de su portador, esperando donde multiplicarse; Como la humanidad dentro de este planeta.
Odio mi libido, odio mi transistasis, odio tener tanto dentro de mí e importar menos que una vaca en medio de un pastizal. Podría caer muerto ahora y el mar no se agitaría, el cielo seguiría azul por las tardes y negro por las noches. El sol continuaría saliendo cada día. Pero n o quiero ser mas, y lo deseo con mis fuerzas a la vez. Quizás si la perfección alcanzase, si todo lo supiera, esto no existiría en mi mente. Sería más feliz que el doctor Manhattan, y no tendría que destruir ninguna cuidad para lograrlo.
¿Y si la perfección está en la ignorancia absoluta, así como los cristianos lo proponen? ¿Y si para quitarme los miedos deberían volver a ser algo que no piensa, que solo es instinto y vida?
Pero estoy atrapado en el medio, sin libertad de moverme. Atrapado a respirar para vivir, obligado a beber para existir, y sin derecho a decir ¡No! ¡Ya no respirare mas, me canse! Enclaustrado dentro de esta carne que se pudre poco a poco, sin poder salir de ella. Enjaulado a este universo, a mi pasado y eternamente deambulando en mi presente, creyendo en un futuro que quizás solo exista como palabra, no como realidad. Ojala no existiese, así serian más fáciles las decisiones como esta. Así podría dejarme caer y abandonar todo de una vez, despreocuparme de las consecuencias, porque estas aun no existen, y no sé si existirán, nadie puede probarlo.
Y heme aquí, apresado por un destino que no debió corresponderme, con una decisión en mis manos tan grande que solo pensarla es imposible, preguntándome que hago aquí, mientras el asfalto se corroe bajo mis zapatos, y comienza a engullirlo la madera tersa y blanca que solo desde el núcleo puede venir.
Lo único que deseo es que al abrirse la puerta bajo mis pies, suenen trompetas y voces, y una vaca me espere, de espaldas, sobre el pasto.
Me siento como un átomo, componiéndome de dos cosas en mi interior, y con muchas más girando derredor. Ojala fuera una molécula, ojala fuera un compuesto. Ir sobre un enlace, sobre los elementos. Pero desear eso me lleva a querer mas ser solo una parte del todo, algo tan mísero como un protón, un quartz, para que por mi solo no sea, no sepa nada, y no pueda decidir nada, pero formando parte de un ente. No quiero estar en el medio, sabiendo tanto y desconociendo tanto. Me atormenta esta neutralidad de mi ser, tanto equilibrio que lleva al caos, tanto caos que ordena el universo. Quisiera ser solo una ameba, un plancton. Tener solo un destino, no 7 mil 2 millones.
No es una mochila, es una bomba, y explotara en mi espalda y los matara a todos sin que siquiera vean fuego. Y no puedo quitarla de ahí, sea adhiere a mi piel, está bajo ella, como un virus dentro de su portador, esperando donde multiplicarse; Como la humanidad dentro de este planeta.
Odio mi libido, odio mi transistasis, odio tener tanto dentro de mí e importar menos que una vaca en medio de un pastizal. Podría caer muerto ahora y el mar no se agitaría, el cielo seguiría azul por las tardes y negro por las noches. El sol continuaría saliendo cada día. Pero n o quiero ser mas, y lo deseo con mis fuerzas a la vez. Quizás si la perfección alcanzase, si todo lo supiera, esto no existiría en mi mente. Sería más feliz que el doctor Manhattan, y no tendría que destruir ninguna cuidad para lograrlo.
¿Y si la perfección está en la ignorancia absoluta, así como los cristianos lo proponen? ¿Y si para quitarme los miedos deberían volver a ser algo que no piensa, que solo es instinto y vida?
Pero estoy atrapado en el medio, sin libertad de moverme. Atrapado a respirar para vivir, obligado a beber para existir, y sin derecho a decir ¡No! ¡Ya no respirare mas, me canse! Enclaustrado dentro de esta carne que se pudre poco a poco, sin poder salir de ella. Enjaulado a este universo, a mi pasado y eternamente deambulando en mi presente, creyendo en un futuro que quizás solo exista como palabra, no como realidad. Ojala no existiese, así serian más fáciles las decisiones como esta. Así podría dejarme caer y abandonar todo de una vez, despreocuparme de las consecuencias, porque estas aun no existen, y no sé si existirán, nadie puede probarlo.
Y heme aquí, apresado por un destino que no debió corresponderme, con una decisión en mis manos tan grande que solo pensarla es imposible, preguntándome que hago aquí, mientras el asfalto se corroe bajo mis zapatos, y comienza a engullirlo la madera tersa y blanca que solo desde el núcleo puede venir.
Lo único que deseo es que al abrirse la puerta bajo mis pies, suenen trompetas y voces, y una vaca me espere, de espaldas, sobre el pasto.
Bajo ti.
Este micro-cuento, o que intento serlo, es un escrito mio que fue a parar a un concurso. Dicho esto, cabe destacar que no gano dicho concurso.
Se los presento a ustedes para que alguien lo lea ademas de los jueces. No me interesa saber si es para un primer lugar, solo publicarlo.
Me gusto cuando lo hice, eso es todo lo importante
Todos los días tus lágrimas reflejan mi nombre en gris. “¿Qué haces aquí?” le pregunto al vacio de esta madera, buscando tus oídos que llueven en el espacio, y solo el eco de un árbol muerto responde mi llamado. Todos los días tus flores enrojecen mis mañanas. Cuando dejaras de venir, corazón, a buscar tu cuerpo que yo ya no uso más. Todos los días tus manos reparan lo verde, vivifican el agua. Aun amas la posibilidad de leer mi poema en cursiva. Todos los días recuerdas el futuro y lloras el pasado. “¿Algún día dejaras de venir?, ya no te veo, solo el suelo es mi cielo”. Estoy muy abajo para que me oigas, muy profundo para que mi cuerpo que usas me alcance. Todos los días lamentas el último y esperas de nuevo. El amor me alcanza hasta aquí, como lo prometí. Todos los días viene tu vestido sangra polvo. Por favor, ya me dejaste en lo real, ahora déjame en lo sentimental. Todos los días oigo a tu rostro marchito, con amor, sin mar. Aquí te espero a que no vengas, en la esperanza de que para todos los días hayas olvidado mi alma muerta.
Entre mentiras a medias.
Escrito por
R.C.,
en
3/04/2010 03:12:00 p. m.
Esta tarde, o la que para mí fue esta y para ustedes es aquella, llego a mis delgadas manos un peculiar regalo, y creo que su peculiaridad residía en su capacidad de ser potente pero simple. El regalo era un sencillo pergamino, o aparentaba serlo. Era de esos que compras por ahí sin mirar, cuando no sabes que regalar y descubres una sencillez que va justo como un milagro en aquella escena. Pero no me importa la razón, sino esta forma que ahora cuelga de mi pared gris. Es alargado, en su extremo superior e inferior se dejan presentar dos tablillas (Aunque más que tablillas, astillas de madera de mala calidad), con delgadez casi de papel doble. En su cuerpo se encuentra una hoja de aquellas que usan para escribir las tarjetas con que te anuncian una noticia importante (Para quienes te la dan), como un matrimonio, una finalización de un periodo arduo, una cena a conmemoración de algunos muertos que dieron la vida para librarnos de la opresión y que ahora lloran en sus tumbas al vernos oprimidos dentro de nosotros mismo. Para mi falta de fe, en el fondo se encuentra un monumento característico del lugar de donde trajeron este extraño presente, que es una cruz compuesta de tres brazos que solo se unen cuando los dos brazos de los lados se pliegan, cada uno hacia en dirección contraria al brazo central, y el del medio se enhiesta con fulgor hacia el cielo. De hecho, si lo miras desde sus faldas parece un gigante con sus brazos extendidos y cuya cabeza es del mismo ancho que su cuello. Pero lo importante residía sobre esta imagen, impresa como marca de agua en el papel. Es un pequeño texto, sin mucha poesía y sin mucha imaginación, de una simpleza abrumadora, como una carta que solo diga “Te amo”, como un adiós con un simple “Adiós”, como un beso en la comisura de los labios, como una lagrima en un sueño. Pero la capacidad que dicho detalle tenia de plasmar mi propia situación al momento de leerlo, y más que todo, mi filosofía entera, me hizo subir los hielos de mis pies a mi cabeza, corriendo ellos como un gato huyendo de su actuar natural. Y cuando repasaba con mis ojos tristes aquella maravilla de la sencillez, mi mente viajo a un pasado tan remoto que casi no recuerdo el cuando, pero si el que: Mi primera osadía frente a las letras que todo lo dominan, y que ahora refulgía como un zombie en mi frente.
Después de tener en mi cabeza esta sencilla y antigua idea, me pregunte que hubiera sido de ella. Solo sé que la deje olvidada en una Computadora de una escuela que ahora es otra, con un profesor que ahora es otro, y con unas computadoras que ahora son otras. Y mis recuerdos saltaron al momento en que se comentaba del robo de aquellos computadores, y también cuando tecleaba en la pantalla el titulo del relato con un orgulloso 2 al final de el mismo, y de cómo se me culpo de un crimen injusto, y de mi primer amor platónico, y de ahí hacia la primera vez que escribí sobre el amor, desmembrándolo como a una enfermedad, intentando sintetizar sus efectos, y sin siquiera saber de ellos, y ahora regreso a donde amo y no me siento enfermo, ya que la única enfermedad que padezco es ser un humano, incapacitado de ser algo así como una hormiga, sin pensamientos pero lleno de felicidad, por que como humano pienso en lo injusto de esta realidad y de su sinsentido, carente totalmente de lógica, como aquel muchacho que escribía un relato de terror en clases de poesía, mientras su maestro le enseñaba a no redundar, y él lo entendía como no repetir, ya que estaba a punto de entrar en el laboratorio, se vengaría, así como la justicia no permite estos días, así como la moral nos lleva a tragarnos el odio, a ser menos humanos y mas humanos de acuerdo a lo que ellos entienden como humanos, y que son casi tan poco humanos como aquel que ahora apaga las luces del laboratorio y entra a hurtadillas en la sala, mientras sus compañeros alrededor ríen y juegan y comenten el crimen del que lo culpasen por estar escribiendo sobre el tipo que levanta su deforme mano y atraviesa el inhumano corazón de aquellos que lo crearon, de aquellos humanos que violaron su vida y la de su hijo para generar un ser capaz de destruir inclusive a quien lo crease, de blasfemar y asesinarlo, de acabarlo como quien tira un celular malo, ya no le sirves a este mutante, maldito trasto, ve a resonar con tus tonos monofónicos a otro universo, deja en paz con su venganza a este ser que nada tuvo que ver con los crímenes que se le imputan, que jamás permitió que su vida saliera a la luz ya que en aquella conspirativa mañana él y el resto de los éforos robaron los computadores para que jamás conocieran su nombre, porque su nombre viajaría a través de los años hasta su creador, para advertirle: Solo dos segundos para media noche. Aprovecha y apaga tu computador, que pronto la energía se irá.
Después de tener en mi cabeza esta sencilla y antigua idea, me pregunte que hubiera sido de ella. Solo sé que la deje olvidada en una Computadora de una escuela que ahora es otra, con un profesor que ahora es otro, y con unas computadoras que ahora son otras. Y mis recuerdos saltaron al momento en que se comentaba del robo de aquellos computadores, y también cuando tecleaba en la pantalla el titulo del relato con un orgulloso 2 al final de el mismo, y de cómo se me culpo de un crimen injusto, y de mi primer amor platónico, y de ahí hacia la primera vez que escribí sobre el amor, desmembrándolo como a una enfermedad, intentando sintetizar sus efectos, y sin siquiera saber de ellos, y ahora regreso a donde amo y no me siento enfermo, ya que la única enfermedad que padezco es ser un humano, incapacitado de ser algo así como una hormiga, sin pensamientos pero lleno de felicidad, por que como humano pienso en lo injusto de esta realidad y de su sinsentido, carente totalmente de lógica, como aquel muchacho que escribía un relato de terror en clases de poesía, mientras su maestro le enseñaba a no redundar, y él lo entendía como no repetir, ya que estaba a punto de entrar en el laboratorio, se vengaría, así como la justicia no permite estos días, así como la moral nos lleva a tragarnos el odio, a ser menos humanos y mas humanos de acuerdo a lo que ellos entienden como humanos, y que son casi tan poco humanos como aquel que ahora apaga las luces del laboratorio y entra a hurtadillas en la sala, mientras sus compañeros alrededor ríen y juegan y comenten el crimen del que lo culpasen por estar escribiendo sobre el tipo que levanta su deforme mano y atraviesa el inhumano corazón de aquellos que lo crearon, de aquellos humanos que violaron su vida y la de su hijo para generar un ser capaz de destruir inclusive a quien lo crease, de blasfemar y asesinarlo, de acabarlo como quien tira un celular malo, ya no le sirves a este mutante, maldito trasto, ve a resonar con tus tonos monofónicos a otro universo, deja en paz con su venganza a este ser que nada tuvo que ver con los crímenes que se le imputan, que jamás permitió que su vida saliera a la luz ya que en aquella conspirativa mañana él y el resto de los éforos robaron los computadores para que jamás conocieran su nombre, porque su nombre viajaría a través de los años hasta su creador, para advertirle: Solo dos segundos para media noche. Aprovecha y apaga tu computador, que pronto la energía se irá.
Bomb & firefighter
Dejó su libro sobre sus piernas cruzadas en forma de falso loto. Inclino su cabeza hacia tras para ver la copa del árbol, mientras su pelo se enredaba con las rugosidades del árbol. Las hojas se mecían suavemente al son del compás natural, cantando al unisonó con el viento, dejándose llevar por sus tersas notas hasta llegar al crecendo, antes de morir en le suave aplauso de las aves que moraban aquella antigua obra de la tierra. Tierra por sobre la cual se levantaban los caminos humanos, camino por el cual pasaba un camión de bomberos perturbando el silencio del crepúsculo trémulo, quitándole la atención a la magnificencia de las hojas y llevándola hacia la columna de humo que se veía vecina al lugar de aquel antiguo árbol.
“Un incendio” pensó el, casi como intentando hacerse creer que aquello podía ser verdad, haciéndose creer que ni los sistemas sofisticados que sus pares mas habilidosos habían inventado para evitarlos ahora fallaban. Pero así era, una columna de humo comenzaba a llegar a su posición y a traerle aquel hermoso aroma a destrucción y calor, casi como el segundo grado del amor.
Camino a paso apurado por la acera, no le preocupaba tomar el lugar de los vehículos por calles tan poco transitadas como aquella. Cruzo un par de cuadras y vio las primeras llamas que intentaban rasgar el cielo color gris de una tarde que moría en los brazos de una noche fantástica. Pronto a pronto el edificio nació a su mirada y sus fuegos adornándolo le iluminaron sus pupilas. Bellas ondas de calor y luz se arremolinaban por sobre el techo, siguiendo casi el ulular de las sirenas de los carros de bomberos, y a veces desentendiéndose de las mimas para oír el coro que la baliza policial traía a este hermoso recital de movimientos explosivos de electrones, mientras la materia del edificio se corroía hasta sus cimientos.
Fue a pararse junto a una de las ambulancias que esperaban que algún heroico bombero trajera algún cuerpo de aquel infierno celestial, para así devolverle toda su vida y cumplir con su deber y su conciencia. Y de aquel lugar donde sus pies lo habían llevado veía con admirable calma como los hombres de negro y amarillo, armados solo de una manguera roja, la fuerza de sus brazos y agua, combatían al segundo y más poderoso elemento de la naturaleza. Y mientras veía esta frenética batalla vio salir a uno de estos hombres de esta boca de sabueso envuelta en llamas, cargando sobre sus brazos a un niño que casi muere atrapado dentro de aquella mansión incendiada. Más halla un furgón con el logotipo del canal de noticias se aparcaba y dejaba salir a los devoradores de sucesos, para que estos desangraran esta tragedia, la enfriaran como ni el agua puede hacerlo, y la convirtieran en un plato capaz de ser comido como postre en la cena de las 11pm. “Podrían entrevistarme a mi” pensó el “Lo he visto todo, les daría buenos detalles” se decía mientras el bombero cargando al niño avanzaba hacia el paramédico que lo esperaba en la ambulancia a su lado. Por un momento, ínfimo y miserable, el bombero se detuvo mientras desviaba la mirada hacia el niño que cargaba en brazos. “Que le abra dicho pensó el”. El bombero se acerco al paramédico para entregarle al muchacho. El paramédico lo tomo para comenzar a revisarlo. El bombero se devolvió hacia el lugar en llamas, entro dentro de la casa, todo ardía allí, todo era anaranjado, algunos ribetes azules, algunos amarillos, algunos rojos. Su cuerpo transpiraba sediento bajo la mascara y el traje. Estaba seguro que había visto alguien más en aquella habitación, un hombre, quizás el padre del niño. Corrió hacia las escaleras para subirlas con mucho cuidado, en cualquier momento estas podrían ceder. Uso un pie en el segundo piso de aquella construcción. Uno de sus compañeros traía a aquel hombre afirmando y apoyando su caminar adolorido. El le decía algo, su compañero le respondía otra cosa. El corrió a su lado, al tiempo que el hombre se desprendió de su compañero, lo tomo del traje, por la parte bajo el cuello, lo miro desafiante y le pregunto por el niño. “Esta abajo, con el paramédico” le grito por sobre el crujir de la casa. El hombre se sereno un poco y le pregunto si estaba bien. “Si, lo esta” Le respondió el “Me hablo cuando salíamos”. El hombre se tranquilizo entonces, saco algo de su bolsillo mientras fuera el paramédico desfibrilaba al muchacho. Un niño en la conciencia pesa más que diez adultos. Este venia vivo, no podía morir en sus manos, no soportaría otro niño más en su conciencia. Le dio respiración boca a boca, y el niño despertó, y cuando sus ojos se abrieron completamente, al tiempo que fuera la prensa entrevistaba al joven que hace rato leyera bajo un árbol, al tiempo que los bomberos veían con horror que sacaba aquel hombre de su bolsillo, la bomba exploto.
La explosión salió desde las entrañas de la casa, un huracán de reacciones en cadena que descomponían la estructura más rápido que cualquier fuego. Se sintió un latido de destrucción, y luego todo voló por los aires. El grupo de tres bomberos que sostenían la manguera que intentaba controlar el fuego del área norte del edifico subieron juntos hasta por sobre el camión de bomberos hasta que cayeron contra el vehículo de policía que estaba aparcado detrás. Uno de los caminos de bomberos se volcó, otro alcanzo a frenar sobre una ambulación al tiempo que aplastaba a uno de los paramédicos dentro de ella. El camarógrafo desvió su atención del entrevistado para agacharse y tener una posición segura para ver todos los hechos. La ambulancia donde el chico lentamente ahora se levantaba, se bamboleaba fuertemente por la onda expansiva.
La explosión seso, los ilesos ayudaron a los heridos o lloraron a los muertos. El reportero tomo lugar frente a su cámara y comenzó la transmisión de los hechos. El paramédico veía con alegría a aquel muchacho recuperado. El joven que antes leía vislumbraba boca abierta la fuerza de la explosión, los horrores de las muertes, y su retina se traumaba con todo para tener una imagen grabada a fuego lento en lo mas hondo de su ser.
“¿Dónde esta?! Pregunto el chico al paramédico. “¿Dónde esta quien?” le devolvió. “El hombre de la arena, ¿Dónde esta?”.
De los narradores
A lo largo de todo el tiempo que me he dedicado a caerme en el hoyo de papel (ahora digital y con cara de blogger) he ido hilando dos historias en mi mente, la principal, de la que se ha podido leer algunas veces cuando las he publicado, ya sea en paginas de internet, en blogs (como este hubo otro hace mas de un año) o por otros medios. La segunda historia, y paralela, es la del narrador. Yo deje hace un tiempo de ver los narradores omniscientes, porque sencillamente me parece que no puedo crear un ser que sea completamente poderoso y presente si yo no lo soy, y desde que eso comenzó he escrito alguna de las historias de los narradores de alguno de mis cuentos. Jamas he publicado ninguna, y esta vez puede que no sea la excepción. El problema es que tengo unas ganas terribles de matar a uno de mis narradores (de esos antiguos)... y al narrador que quiero acabar es aquel que ha tejido la historia de 27 a lo largo de mas de 3 años, y que en esta epoca de cambios quirisera dejar atras. Viendo esto, creo que notaran que es el prologo que no le di a este blog...
En honor a la verdad, para eso cree este blog principalmente, porque deliberadamente quiero asesinar a este narrador (que me a poseído por todo este tiempo impidiéndome liberarme para escribir cosas fuera del circulo del 27) y para hacerlo primero debo terminar la historia completa de 27, pero con toda la esencia de cuentos, imágenes, música, y un amplio margen que lleva amasándose mas de 36 meses en mi interior, en muchos cuadernos, en documentos de word, en mesas, etc.
Puede que en esto me demore años, tanto como que puede que escriba dos cuentos mas y adios a todo, lo que quiero es votar de mi cabeza todas las ideas que se han generado en torno a este numerito, y asi dejar por fin el legado de este conspirativo numero.
Y poniéndome el parche antes de la herida les digo que puede que a veces se encuentren con cosas que no son completamente nuevas (como la mitad de el Cuento Sin Rostro), sino que he devuelto a la vida las cosas que vinieron junto con este nuevo narrador y su obsesión por el cubo de 3.
Pues eso, disfruten el blog, comenten lo que no les guste, critiquenme... no se, lo que se les ocurra. Que, como el Coco Legran dijo: "Es como si me pusieran un petardo en el culo. Agarro vuelo y puedo durar(...)" muchas hojas...
Saludos, rest in peace.
Parte 1
(00:00 – 00:55)
“Y cuando te enteraste primero no creíste, quizás porque en aquel entonces era imposible, quizás porque tu incredulidad natural se advino antes que tu propia fe en los instintos. Fue por eso que lo dejaste morir, fue por eso que no lo desfibrilaste cuando tiempo era. Por eso no tomaste su boca y le obligaste a respiras.”
-¡Cállate!-
“No puedes silenciar tu verdad, huir solo lograra que las cosas estén cerca cada vez mas y mas. Sabes que su fantasma esta noche tu casa merodeara. Y vendrá a estar sobre tus pies, mientras tus sueños deambulan por sí mismos. Y cuando tus ojos repentinamente se abran lo veras, y el te vera, y ambos gritaran sin sonido, ambos gritaran el silencio mientras sus terrores se unan en uno. Porque pudiste salvarlo y no lo hiciste, porque pudiste haber muerto en su lugar, porque lo mataste al no tratar de hacerlo vivir”
-¡CALLATE!-
(05:32 – 05:59)
-Tienes mucha sangre en tus manos- Le dijo, mientras continuaba con aquella sonrisa.
-Así es, sangre de aquellos a quienes…-
-¿A quiénes qué?... ¿Aquellos que pudiste salvar? ¿Los que ahora te visitan por las noches?- Su tono de voz cambio - ¿sangre de aquel niño que lloraba por su madre?-
(03:16 – 03:34)
-Mamá, no duermas aún.- Su mano en su pecho, su pequeña mano, meciendo el cuerpo bajo ella – No duermas aun – Su me ton presionado contra su propio cuello, sus ojos cerrados con fuerza, sus lagrimas volando –Por favor, mamá, no duermas, aun no aun no-
-Mi niño, no puedo…- Ella no podía – Mi niño, te amo.- Ella lo amaba. Y esa muestra de amor despertó sus recuerdos, por tres segundos lo olvido todo excepto aquel recuerdo. Luego su mente le pregunto: ¿Qué habré sido?... pero la bomba, a sus espaldas, con su explosión lo alcanzo.
(05:59 – 06:56)
-¿Una bomba? ¿Estás segura?- Pregunto él, mientras la miraba directamente a los ojos, aunque no era eso lo que miraba su mente.
-Sí, una bomba, y dicen que pueden haber mas- Se acercó a el –Viejo yo…- El teléfono sonó sobre el escritorio. Él lo tomo y contestó, sin dejar de mirarla en ningún momento.
-Halo… hola… ya… ahora estoy algo ocupado… pero podría estar ahí por algún incentivo… ok, entonces en 15 minutos más estaré por allí… ese es mi trabajo, you remember that?... ok, bye bye.- Colgó - ¿Qué me decías amor?-
-Nada importante…- El comenzó a levantarse de su asiento –viejo…-
-¿Si?- Le dirigió una mirada profunda y penetrante. El la amaba, y ella a él, y ambos sabían de esta reciprocidad.
-Vuelve pronto ¿Ya?-
Continuara...
Nota del Narrador: Haciendo click en el nombre de la canción pueden descargarla (DD por MU)
Cuento sin Rostro
Escrito por
R.C.,
en
1/24/2010 04:03:00 p. m.
Despierto otra vez. Ojala pudiera seguir durmiendo, y es que he llegado a creer que dormir es sencillamente lo más sublime del día, y eso porque dormir es lo más cercano a estar muerto, y con la garantía de que se puede despertar y seguir viviendo cuando se desee. A veces he querido drogarme para así no despertar jamás, para entrar en un coma inducido (valga la redundancia), o tirarme del techo para provocarme un derrame cerebral… o que se yo, lo que sea para dormir por siempre. Pero no entiendo porque deseo eso… aunque pienso que puede ser por la misma razón por la que me siento como si ya estuviera muerto.
Pero qué más da, además, hoy debería haberme despertado ansioso, ya que se supone que es una fecha especial para mí, pero el tiempo le quita el valor a las cosas. Además, ya casi ni recuerdo porque me es especial. Es simplemente un día más en el fin del mundo. Outside, the sun continues whit his song, while the clouds are hide behind the mountains. La luna aparece en esta mañana, buscando un poco de protagonismo en esta superproducción estelar, aun cuando el viento decidió no participar.
Personajes: Personaje 1; Personaje 2
Cuadro: Habitación con una cama, un sillón para 1 persona, un velador con una lámpara, un teléfono, un reloj digital de luces rojas y una cajetilla de cigarros.
Ambientación: Octavarium (Octavarium - Dream Theater)
Comienza el cuadro con oscuridad total. La música desciende su volumen inicial y aparece el sonido de un teléfono. A medida que dicho sonido aumenta su intensidad las luces poco a poco comienzan a encenderse. Cuando la luz permite dilucidar el cuadro, el Personaje 1 debe tomar el manófono y contestar.
Personaje 1: ¿Halo?
Personaje 2: Halo
Personaje 1: Ah, hola. (Prende la lámpara de velador mientras se sienta calmadamente en la cama) supongo que llamas por lo de…
Personaje 2: Veo que lo recuerdas
Personaje 1: Como podría olvidarlo (Toma un cigarrillo de la cajetilla sobre el velador)
Personaje 2: Y supongo que también recuerdas a qué hora debes estar aquí, ¿No es así?
Personaje 1: Pues claro (Saca un encendedor de dentro del velador y se prende el cigarrillo).
Personaje 2: Entonces estamos ok…
Personaje 1: Pero…
Personaje 2: Pero se puntual.
Personaje 1: Roger That (Aspira el cigarrillo)
Personaje 2: (Espera un momento) Bye (Corta).
Personaje 1: (Mira el manófono) En verdad no confías en mi, ¿Cierto? (Bota el humo rápidamente)
El personaje 1 se levanta de la cama. Al estar completamente enhiesto, la luz comienza a bajar y a la par el volumen de la música a ascender.
La puerta se cerró tras él. Avanzo a paso firme y seguro por el lúgubre pasillo. Al llegar a cierto punto del tramo viro en 90º hacia su derecha, para retomar el paso y así entrar a una oficina. Frente a él apareció un tipo de lentes y bigote, quien escribía sobre un papel extrañas anotaciones mientras veía en un monitor imágenes no descriptibles. El tipo levanto la mirada por sobre los lentes sin cambiar de posición y deteniendo por completo su trabajo.
-I love your punctuality- Dijo el tipo al tiempo que lo miraba directamente a los ojos. El joven que recién llegaba solo se limito a callar. –Ok, ok. Here is your work – “¿Verde? ¿Desde cuándo en este lugar cambian la rutina de forma drástica?” pensó mientras tomaba la carpeta que el tipo le ofrecía, el cual inmediatamente después de que el joven tomara la carpeta volvió a sus labores. Abrió la carpeta para ver su contenido cuando el tipo le hablo.
-¿What are do you thinking you doing? Come to work, quickly-
-Roger That- Dijo el joven, y salió de aquel lugar. Fuera, retomo el pasillo, con paso no tan seguro esta vez, en dirección hacia los camerinos.
-This time…- Dijo mientras miraba el monitor – This time don´t disappoint us-
“Tu misión…” rezaba el documento dentro de la carpeta “...es traerlo con nosotros. Debes hacerlo cruzar la puerta. Esta demás decirte las reglas. Sencillamente no nos decepciones”
-¿Un déjà vu?- Dijo al camarín vacío mientras terminaba de ponerse su ponerse su ropa laboral. Miro en derredor, odiaba ese lugar, odiaba ese azul, odiaba los recuerdos que le suscitaba estar en aquella habitación. Pero paulatinamente había logrado reprimir sus emociones, quizás su trabajo fuera el responsable de aquello, o quizás solo su naturaleza. Miro la hora en su reloj de pulsera “it´s time to go” pensó, para luego poner en movimiento todo ese amasijo de huesos y carnes que conformaban su cuerpo. “bring someone is so complicated”. Quizás será mejor matarlo, argumentar la casualidad de su muerte con pruebas ficticias, pero creíbles. Posiblemente me crean. Lo que pasa desde La Puerta hacia halla nadie más lo sabe.” Sus pies lo llevaron de vuelta al pasillo, sus pies y su caminar fuerte y seguro. Lo movieron de aquí a halla hasta dejarlo frente a frente a la puerta de La Puerta. “I hate this fucking sign” El dilema le parecía una estupidez, una broma e aquellos que jamás entenderían a La Puerta, que jamás intimarían con ella al nivel que él lo había hecho. Abrió la puerta, el cartel se meció con en trastabillar de la puerta, la habitación se iluminó frente a sus ojos. Entro serenamente, pensando en no pensar, con respiración calma, con ánimo tierno y con una mirada afectiva. En el centro de la claustrofóbica habitación se dejo ver un mesón de madera de altura prominente. Sobre él se encontraban un vaso alargado, sin ninguna marca o forma especial, y una cápsula mitad blanca, mitad verde. Cuando tomo la píldora entre su dedo pulgar e índice de su mano izquierda, sintió un estremecimiento. Por un segundo, o quizás menos, La Puerta había convulsionado frente a él, en un relampagueo fugaz. –Es imposible que pase- Le dijo a las paredes vacías – Aun no he tomado la píldora- miro su mano izquierda para comprobar la veracidad de sus palabras -¿Me estaré volviendo loco? – y en menos de un planck de segundo algo en su mente le respondió “Solo lo eres dentro de esta habitación”. El eco del vaso vacío retumbo unos instantes en la habitación cuando lo deposito sobre el mesón bruscamente. La convulsión de La Puerta volvió, pero esta vez no estaba preocupado. “Everything is ordinary” pensó mientras tomaba la refulgente manecilla de la puerta.
“¡Don´t open that!”
-¡Batter down!- Dijo ella con voz autoritaria -¡Now!-
Uno de los uniformados golpeo la puerta con su pierna derecha mientras el otro sostenía un arma apuntándola en dirección a la oculta habitación. Al tercer golpe el cerrojo cedió.
-Así que sabrías que vendría a por ti- Estaba de pie en el picaporte de la puerta.
-No. Solo dije que te esperaba. Sabía que vendrías a este lugar, pero no que tu venida era en busca de mi persona – El tipo estaba sentado en una sillón cuyo respaldar era lo suficientemente grande como para imposibilitar ver alguna parte de su cuerpo. La habitación era solo iluminada por la luz emitida por un monitor frente a ellos.
-Pues bien, he venido a llevarte conmigo-.
Estaba segura que la había visto. Por un instante fugaz la había visto. Era como si palpitara o convulsionara en la pared. Y brillaba. Y su brillo se había metido por entre sus pantalones y la había hecho sentir…
-¡Drop the gun!- Ladro uno de los oficiales apuntando al hombre dentro de la habitación
-Doesn´t are a gun- Dijo ella mientras traspasaba el umbral de la puerta –Get out, leave me alone whit him-
-But Lady…-
-Is a order- Los oficiales dudaron unos segundos. Segundos que les costarían años -¡Now!-
Una mano se dejo ver a uno de los costados del sillón. Era su mano izquierda, y tenía un cigarrillo cuyo humo reflejaba los colores que emitía el monitor.
-Y que harás respecto a eso- Le dijo con la misma tranquilidad con que había dicho todo hasta entonces
-Tengo dos formas de hacerlo, o por la razón, o por la fuerza, y la que elija depende solo de ti- El brazo desapareció. Un lugar oscuro de la habitación se ilumino levemente con un color anaranjado. A continuación, por sobre el sillón se elevo una nube de humo junto a una hilera del mismo. Pronto la mano volvió a su posición al costado izquierdo del sillón.
-No te preocupes, pase lo que pase yo iré. Pero lo que es variable aquí es tu supuesta vuelta.-
Entonces junto al sillón apareció lentamente una figura.
Tiro lo que tenía en sus manos a los pies de la mujer.
-Ha sido un excelente trabajo- Dijo ella mientras miraba a los ojos al joven que tenia frente a él. –Puedes ret…-
-Ha llegado la hora- Dijo él. – Y no pienso desaprovechar esta oportunidad.-
“¿Esa voz?” pensó ella “¿Esa voz es de…?
Por un instante La Puerta volvió a convulsionar frente a sus ojos. Por un instante sintió aquella sensación entre sus piernas. Por un instante todo fue luz. Para cuando aquel efímero momento termino, todas las luces habían cesado de existir.
La Puerta se abrió. “It´s late” Pensó mientras veía lo que descansaba sobre el suelo. Salió de la habitación. Camino por el pasillo con paso inseguro y expectante, como esperando algo. Al llegar a la esquina del pasillo encontró uno de los uniformados. Sus ojos lo miraron sin verlo. “Poor guy, doesn´t deserve die”. Se agacho y tomo de su mano derecha el arma que sostenía. Con su mano izquierda tomo el arma mientras que con la derecha cerró los ojos del uniformado. “Where are you?”
La puerta se abrió a sus espaldas.
-¡Alto ahí!- Grito un tipo desde el pasillo
-Or what?- Dijo una voz desde el marco de la puerta. Un resplandor verde le llego de reojo. Unos pasos se acercaron hacia él. No tenía miedo, sino ansiedad.
-No era necesaria la sangre- Dijo volteando para ver a su invitado sorpresa.
-Fueron eones sin ella- Se acerco a su lado y miro por la ventana hacia fuera. Vio sus ojos y vio en ellos reflejado lo mismo que los suyos reflejasen por tanto tiempo
-Entonces, ¿por donde hemos de empezar?- Y sus sonrisas, al unisonó, segaron el infinito.
-¿Y para que me cuentas eso?- Dijo mientras La Puerta se cerraba a sus espaldas. Si hubiera podido verla, habría notado que de este lado estaba completamente deteriorada, como si alguien hubiera rasguñado mucho tiempo su madera. Cuando saliera pensaría: “How many time he was here?”
-Te dije que te contaría un cuento, y ese es uno. Me gusta llamarlo “Cuento para antes de despertar”, ¿Y sabes por qué?-
-No. Dime- Sintió un escalofrió recorriéndole la espalda “Déjà vu” le dijo su mente pero no la oyó.
-Porque la única vez que lo he contado, fue antes de que a quien se lo contase despertara- El avanzo hacia él. El monitor se apago. Una luz verde sobre ellos se encendió. La oscuridad producida por esta luz borro todos los elementos de la habitación.
-¿Y cómo es que esa persona lo oyó si aun no había despertado?- Puso su mano izquierda en su cinturón, y asió el mango de su arma, apretándola con fuerza entre sus dedos. El tipo seguía avanzando hacia él, la luz seguía aumentando, al tiempo que un leve zumbido, casi ultrasónico, nacía del mismo punto de la luz, y se intensificaba con ella. El tipo se detuvo en medio de su caminar.
-Porque se lo conté en un sueño, antes de que me disparara un trébol- El joven desenfundo su arma y le apunto, el tipo seguía avanzando. Precariamente podía ver su rostro, pero la luz era suficiente para ya tener una idea, y una razón.
-Esta vez no será un sueño- Dijo, y jalo el gatillo.
La puerta crujió con el golpe a sus espaldas. La luz del pasillo ilumino toda la oficina, opacada solo por la sombra del joven que entraba en ella. El joven lo apuntaba, él sabía que lo apuntaba, pero no tenía miedo. Ya no le importaba morir, su vida había perdido el valor que antes tenía para la realidad.
-¿Que vas a hacer? ¿Dispararme?- Dijo con tono tedioso - ¿O vienes a hablar?-
-¿Qué es lo que quieres?-
-¿Qué que quiero?... pues lo que ya he conseguido, y lo que gracias a ello conseguiré-
-¿Qué conseguirás?-
-Tú eres el que cruzaba La Puerta, tú dímelo.-
Miro hacia abajo por su ventana, justo a tiempo para ver como él se subía al automóvil. “Bonito coche” pensó.
-No sé de que hablas-
-¿Qué viste en medio de esa luz verde?- EL joven sintió un estremecimiento en su estomago -¿Qué sentiste?
-Yo…- Aflojo levemente la presión sobre su arma -Yo…-
Un arma trono dentro de la habitación.
Al tiempo que la bala salió del cañón, las luces cayeron. Pero al impactar la bala el monitor frente a él, el destello le permitió ver la habitación completa. Y fugazmente vio una sombra moverse rápidamente a su costado derecho. Para cuando decidió mirar hacia aquel lugar, nuevamente todo era oscuridad. Y en medio de aquella obscuridad La Puerta crujió.
-¿Dónde estás?- Le gruño al auricular que llevaba en su oreja mientras intentaba prender un cigarrillo y manejar. La negrura de su coche era iluminada por los faroles de la calle.
-Esto en la salida de la compañía- Dijo la voz al otro lado de la línea
-Quédate allí, en unos instantes estaré allá- Y colgó. Exhalo una bocanada de humo mientras calculaba cuanto le saldría viajar hasta ese lugar a las afueras de la ciudad.
- Oye viejo, sal de ahí.- Sus ojos se agrandaron, aunque ya con poca impresión. No era nuevo, pero si chocante. Y todo por haber sentimientos de por medio. –Cannot be… not you-
Estaba recostado en el asiento del copiloto, con la nariz rebosante de sangre, y un hilo de la misma saliendo de cada lagrimal. En su mano derecha tenia la colilla de un cigarrillo ya apagada, y parte de las cenizas aun pegadas a él formando un ya extinto cigarro. Puso su dedo índice y mayor en el cuello para verificar su pulso. Luego de constatarlo, cayó de rodillas frente a él. A sus espaldas, el cuerpo que cubría el suelo comenzó a levantarse, pero él jamás lo sabría.
Busco a tientas por entre la oscuridad la perilla de La Puerta. Y en su recorrido sintió la profundidad de las rasgaduras que esta presentaba. Fue entonces cuando pensó “How many time he was here?”, justo en el segundo antes de encontrar la manecilla. Mientras la hacía girar comenzó a pensar en el cuento que le habían contado hace unos minutos atrás. Y cuando abrió la puerta, y sintió la luz y el estremecimiento que esta provocaba, lo supo: El niño era real.
Abrió la puerta del copiloto desde adentro sin levantarse casi de su propio asiento. El joven que afuera le esperase entro entonces en el vehículo y procedió a sentarse a su lado.
-¿Muchas puertas que abrir hoy?- Pregunto ofreciéndole un cigarro
-No, solo una- Tomo el cigarro que le extendía el conductor.
-A de haber sido una de las difíciles ¿No?- Le paso su encendedor
-De hecho, fue una de las más fáciles que me ha tocado abrir.- Tomo el encendedor, se prendió el cigarro, y se lo devolvió al piloto, quien sacaba un cigarrillo con los dientes de la cajetilla. Cuando hubo terminado su proeza, lanzo los cigarros al asiento de atrás.
-Bonito color elegiste-
-You know men, un Mustang no es completamente un Mustang si no es negro-
Cuando cesaron sus latidos, tomo el cuerpo del hombre sin vida y lo dejo exactamente en el mismo lugar y en la misma posición que el estuviese hace unos minutos.
-No debiste haber llamado a la policía- Le dijo a los parpados cerrados, a la boca abierta y al suelo cubierto de aquel cuerpo -Ahora tendré que ocuparme de ellos también, y eso me quitara parte de mi preciado tiempo.-
A lo lejos, unas sirenas ululaban al ritmo de las luces azul y rojo.
Sintió el proyectil rozar su mejilla izquierda e ir a dar la entrada del pasillo a sus espaldas. El calor fue tierno, casi como si la bala lo hubiese besado. Frente a él el tipo caía de espaldas mirando hacia su frente, con los brazos extendidos y en dirección a su cabeza, con sus dedos tensos y temblantes. Su boca emitía sonidos guturales, mientras su cuerpo descendía pesado hacia el piso alfombrado de aquella oficina. Al caer, el sonido fue sordo y grave, como si algo hubiera explotado a lo lejos al mismo tiempo que el cayese completamente al piso.
Arena, esa era la palabra correcta que jamás encontró en su cabeza mientras le decía al hombre de la bata negra: “Era como si fueran hechos de… no se… de… ¡ah!”
-¿Arena?- Le dijo el hombre de la bata
-Exacto, arena- Le dijo, y al tiempo su cara e aflicción se cambio por una de satisfacción –Hechos de arena, like everything-
El hombre de la bata cayó de rodillas frente a él. Con sus dos manos se tomo el cuello y comenzó a toser, primero sangre, luego arena.
-Y sabes que es lo mejor, que la arena solo es el primer elemento.
Cuento sin Lagrimas
-De todas las cosas malas que podrías haberme hecho – Le dijo a los parpados cerrados, a la boca abierta y al suelo cubierto de aquel cuerpo – la peor de todas era haberte muerto –
No había sangre en ningún lado. No había desorden ni destrucción. No habían lágrimas. No habían estupefacientes. No había sudor. No había olor a muerte. No había arrepentimiento ni remordimiento. Siquiera había algo más que el suelo y los dos cuerpos de condiciones opuestas.
-¿Acaso se te ocurrió pensar en algún momento en mi? ¿Pensaste que tendría que cargarte, pensar donde enterrarte? ¿Pensaste en lo caro que me saldrá todo eso? Tendré que contratar un especialista para que te entierren, tendré que cargarte hasta el auto… -Ahora está el suelo, los dos cuerpos de condiciones opuestas y un auto, un Mustang negro. -¿Pensaste en el Mustang acaso? ¿En que sus asientos son caros? ¿En el olor que expelerá tu cuerpo dentro de poco? ¿Y si sangras? ¿Sabes lo que cuesta borrar la sangre? – “La sangre no se borra amigo” le respondió su cabeza “Ni la cara de los muertos tampoco” – Hermano, mira, el punto es que me estresa pensar en todo lo que va a pasar porque a ti se te ocurrió morir ahora, aquí, en medio de la noche… – Ahora está el suelo, los dos cuerpos de condiciones opuestas, un Mustang negro y la noche – así que hagamos algo para solucionarlo… uhm… déjame ver… ya se, y si mejor te pones de pie, yo hago como si nada hubiera pasado y todos felices ¿Te parece? – “Viejo está muerto, y hasta donde yo se los muertos no hablan” su cabeza al habla - ¿Ves que me dificultas las cosas haciendo esto? ¿Por qué no te esperaste hasta que estuviéramos en casa?- Ahora está el suelo, los dos cuerpos de condiciones opuestas, el Mustang, la noche y la lejanía de casa - ¿Tenía que ser acá, no? ¿La idea era fastidiarme, no cierto? ¡Ahg!... sabes, mejor quédate acá con tu silencio mientras yo voy y llamo para que alguien venga y me ayude contigo- Ahora está el suelo, los dos cuerpos de condiciones opuestas, el Mustang, la noche, la lejanía de casa y un celular.
Pasos, sobre un suelo duro, quizás cemento, quizás asfalto, quizás madera, quizás hielo, quizás metal… doesn´t matters, son los pasos los que importan, ya que avanzan hacia el Mustang negro, para detenerse frente su puerta y ahí permanecer estáticos por unos momentos mientras… -Halo… oye dame con tu hermano porfa… gracias- sonó un paso en posición fija, y luego otro y otro, como marcando el paso de algún ritmo desconocido, o marcando el tono del nerviosismo de aquel que lo promoviese – hola viejo, mira… la cosa es que tengo “un problema”, you know, y quería ver si acaso podrías echarme una mano por acá… ya… mmm entiendo… si, si, sabes que no tengo problema con eso… mmm ok, entonces en 15 minutos más… yap, nos vemos entonces. Oye espera, ¿Cómo vas a saber dónde estoy?... ah ok, verdad. See later… bye – El sondo rítmico de los pasos ceso - Oye - Gritole al cuerpo del suelo – Vendrá alguien a arreglar toda la caga que dejaste acá, ¿supongo estas feliz, no?-
Sus pies se giraron de la posición en la que estaban y el Mustang descendió levemente hacia el suelo al tiempo en que resistía el peso de aquel cuerpo. - ¿Dónde están?- Revolvía la guantera del Mustang. La dejo tranquila y busco en los asientos traseros con la mirada, mientras su pie izquierdo abandonaba el suelo. –Jeje, aquí tan- Levanto los dos pies del suelo para alcanzar algo del asiento trasero del Mustang negro. –Amigos míos, ustedes son mis mejores amigos, ¿Y saben porque?, porque siempre me han apoyado en los momentos más difíciles de mi vida. – Prendió un cigarro. Ahora está el suelo, los dos cuerpos de condiciones opuestas, el Mustang negro, la noche, la lejanía de casa, el celular (ahora en el bolsillo derecho de su pantalón), el pantalón, la cajetilla de cigarros, los cigarros y un encendedor. Exhalo la primera bocanada de humo lentamente hacia la noche sobre su cabeza.
-Finalmente se compro el Mustang este hijo de puta- Dijo mientras descendía de su auto. Y en su descenso vio el cuerpo tirado a unos metros del Mustang negro – ¡¿Eres idiota o qué?! Estas a pocos metros de la carretera y tienes un cuerpo tirado ahí para que todos lo vean. ¿Sabes cuantos vehículos pasan por esa pista? Podrían haberte visto, ¿Lo captas?, y te hubieran culpado de todo aunque fueras inocente y estarías preso, y puede que hubieras puesto en riesgo mi libertad. – “Y para que quieres libertad con lo que te espera en la ciudad” Le dijo su cabeza “Y cállate ya, sabes que nadie lo vio ni lo verá” - ¿Por qué mejor no sales del MASTANG para que hablemos de negocios? – “No saldrá”. Caminaba en dirección al Mustang. Cruzo por frente el vehículo, que tenia las luces encendidas por cierto, y se encamino hacia la puerta abierta el copiloto. Veía precariamente una silueta negra sentada en el asiento del copiloto. – Oye viejo, sal de ahí.- Sus ojos se agrandaron, aunque ya con poca impresión. No era nuevo, pero si chocante. Y todo por haber sentimientos de por medio. –Cannot be… not you-
Arena, esa era la palabra correcta que jamás encontró en su cabeza mientras le con aflicción decía al hombre de la bata negra: “Era como si fueran hechos de… no se… de…”
Why 27?
Escrito por
R.C.,
en
1/23/2010 11:18:00 a. m.
Entre las muchas cosas que aquellos que han leido mis escritos han preguntado es la pregunta referente al numero que puebla mi obsesion. Pues la respuesta tiene dos formas de abordarse.
Paulatinamente he ido creando una conspiración de carácter apocalíptica hacia un numero igual que cualquier otro, y utilizando las formas de escritura que los libros y las películas (¡Si, las películas!) me han enseñado he ideado diferentes formas de expresar este significado, ya sea en cuentos o proyectos de libros (inconclusos, por lo demás).
La otra forma es referente a como conocí el numero y casi sin revestimientos de algo bonito... Se las diría pero es mejor guardar el secreto, así puedo escribir 1000 de entradas hablando sobre el 27 y ustedes no se aburrirían pensando "y pensar que todo esto se debe a esto" y cosas así.
Pues eso, quedan cordialmente invitados a mi espacio personal, para que cuando esten aburrido se den una vuelta y vean que tiene de nuevo este idiota...
Saludos, rest in peace.
Cuento para antes de despertar
Erase una vez un niño que soñaba, y soñaba tanto que un día se miro y no supo si él era o no un sueño. Pero ese no era el problema, ya que siendo él un sueño podría su realidad ser un sueño, y así soñar por siempre, el problema era que una vez una niña, en otro sueño, le había dicho que el mas que sueño era una pesadilla. Asique, con ese dilema soñarencial, emprendió viaje para saber si acaso el era un sueño o una pesadilla.
En un día de su sueño, o en un sueño de un día (difícil saberlo) se encontró con un erudito de los sueños, quien le dijo que para entender si él era un sueño o una pesadilla primero debía comprobar netamente que él era un sueño, ya que hijo, si acaso no eres un sueño, pasara que te someteré a la prueba de si eres sueño o pesadilla, prueba que es fatal para otros seres que no son ni sueño ni pesadilla, y si no eres ninguno de los dos, morirás. Piénsalo bien hijo, puede que en vez de eso solo seas producto de tu propia imaginación y no un sueño como crees. Luego de que el anciano sabiondo le dijese aquello, emprendió viaje para saber si era un sueño o era producto de su propia imaginación. En la noche de ese día, o de ese sueño (Imposible determinarlo) se encontró con un pensamiento. El pensamiento era extraño, difuso, era más un sentimiento que un pensamiento para el niño, pero parecía pensamiento de lejos. Se acerco a él y le pregunto: ¿Por qué tu, siendo pensamiento, te vez tan como sentimiento? Fue entonces que el pensamiento se despejo, se levanto y le dijo “Vuélveme a tratar de tú y te dejare solo como una fantasía. Y no te metas en lo que no te importa” Gracias a él supo dos cosas, que no era producto de su propia imaginación, y que el pensamiento era la razón de alguien para estar enojado, por eso se veía tan difuso.
En la mitad del camino se durmió, y soñó que despertaba, con mucho sueño, se iba a la escuela, jugaba en el patio, se aburría en clases de historia, volvía la casa, comía, veía televisión se dormía y en ese momento se despertaba, justo cuando una carreta estaba a punto de atropellarlo por dormirse en el medio del camino. Cuando hubo pasado el susto, se levanto y fue a casa del viejo sabiondo, pero el viejo no estaba, asique decidió bajar al pueblo cercano para ver qué pasaba. Hacía poco que al pueblo había llegado una empresa rara con nombre de tierra o arena, algo así, que según ellos habían venido a invertir en este pedazo de tierra que más que el fin del mundo parecía la izquierda del mundo, y que lo único que querían era dar trabajo y prosperidad a la zona. Con la empresa también habían llegado otras más, y también mucha gente que hablaba raro, se vestía raro, olía raro, y parecían raros. Muchos de ellos actuaban con tal frialdad y velocidad que hacían creer que ellos creían que el mundo se iba a acabar. Y mientras veía este extraño ir y venir de extraños, por entremedio el niño vio al anciano sabiondo con dos bolsas de papel, con cara de afligido, y contagiado por el ritmo de elmundosevaaacabar que todos llevaban, así que corrió a su encuentro por el tumulto de raros extraños y sorprendió al anciano a tal punto que este soltó las bolsas por unos instantes, mas el niño las tomo a tiempo del aire para evitar una catástrofe.
El viejo lo miro con cara de desconocido y le pregunto que qué quería, a lo que el niño le contesto lo mismo que la tarde del sueño anterior, o del día anterior, y el viejo le dijo que el ya no tenía la máquina para saber si era sueño o pesadilla, que el anciano con nombre de tierra o arena, dueño de la empresa con nombre de tierra o arena, se la había comprado, y que la única forma era que él le pidiese a ese anciano que le dejase usar la maquina. El niño le miro y le pregunto el motivo de la venta, y el anciano le mostro las bolsas de papel llenas de botellas. El niño le quito la mirada, le dijo algo que no correspondía a su edad y corrió en dirección a la empresa. Lo que sea que el niño le haya dicho al anciano, provoco que este jamás nunca volviera a llegar a la casa.
Cuando el niño intento entrar al recinto, un tipo con cara de escudo le dijo que las puertas de ese lugar estaban siempre abiertas y que cualquiera podía entrar, pero ahora no podía dejarlo entrar, entonces el niño mirole con desilusión, para luego golpearlo con la cabeza en el estomago, o al parecer un poco más abajo, ya que la cara de dolor fue horrible, y corrió hasta las escaleras. Subió los 28 pisos del edificio hasta llegar a la cúspide del mismo. Ahí cayó dormido, presa del cansancio, y soñó que despertaba en medio de una calle, y que no había nadie más, y que mas allá, en el suelo, había una puerta, y que la misma estaba abierta, y que sobre el dintel de la puesta había un tipo, con cara de pocos amigos, que le decía que por fin había cumplido su sueño, y luego el tipo se lanzaba hacia la puerta abierta, y cuando pasaba el umbral de la misma esta se cerraba y entonces despertó en la azotea del edificio, con frio producto de la altura, mientras frente a él había un tipo extrañamente familiar, que estaba sentado frente a un escritorio leyendo o corrigiendo algo. El niño se acercó y le pregunto si acaso el era el anciano que le había comprado la maquina al anciano sabiondo, a lo que el anciano le respondió que sí. El niño le hizo unas preguntas, el anciano le conto algunas historias de su vida, de su empresa, hasta un cuento. Cuando ya hubo terminado el anciano con nombre de tierra o arena de contarle sus historias, su cuento o lo que sea que haya estado diciendo, el niño le pregunto si acaso el podría someterle a dicha maquina, a lo que el anciano contesto que no, que no tenia porque prestarle mis cosas a un mocoso como tú, que se atreve a entrar en mi empresa de esa forma, sin pedirle permiso a nadie e ignorando la creación kafkiana de la entrada, y que inclusive se quedo dormido a la entrada de mi despacho. Entonces el niño saco su as de dentro de su bolsillo, as que siempre había soñado usar pero que nunca se había presentado el sueño correcto para usarlo. Entonces tomo el as, lo apunto en dirección hacia el anciano, cargo los diamantes, apunto con las picas, presiono el corazón y disparo el trébol, el que fue a dar entre ceja y ceja, para que sus 4 hojas se abrieran en el centro de su cráneo.
El niño entonces camino en dirección al escritorio y vio sobre él la máquina para saber lo que él quería saber. Entonces se subió a la maquina, presiono el botón verde que decía On y despertó, con mucho sueño, para ir a la escuela, sintiendo que había soñad algo pero sin recordar que lo que era. Esa noche exploto una bomba en el centro de su ciudad, y esa noche también el murió, tres segundo después de recordar sobre que era su sueño. Su último pensamiento fue “¿Qué habré sido? ¿Un sueño, una pesadilla, o el producto de mi imaginación?”
-¿Y para que me cuentas eso?-
-Te dije que te contaría un cuento, y ese es uno. Me gusta llamarlo “Cuento para antes de despertar”, ¿Y sabes por qué?-
-No. Dime-
-Porque la única vez que lo he contado, fue antes de que a quien se lo contase despertara-
-¿Y cómo es que esa persona lo oyó si aun no había despertado?-
-Porque se lo conté en un sueño, antes de que me disparara un trébol-
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